Y tú… ¿de qué color eres?


Hace unos cuantos años, en ergo descubrimos un interesante método para analizar y comprender el comportamiento humano que, desde el primer día, nos atrapó: el método basado en los colores.

ASÍ EMPEZÓ TODO…

Inspirados por Hipócrates, Galeno, el psiquiatra Carl Gustav Jung y el inmenso trabajo que lleva a cabo la organización Insights Discovery desde la década de los 80, un buen día en ergo nos dimos cuenta que el comportamiento humano en un entorno empresarial puede estructurarse a través de una sencilla regla memotécnica: los colores. Una regla que se rige por cuatro colores básicos: el azul, el rojo, el verde y el amarillo. A estos colores se les asocian unos atributos específicos, que nos permiten dibujar en nuestra mente, y con todo detalle, la complejidad del comportamiento de las personas de forma individual y en relación con las demás.

Esta sencilla fórmula nos permite recordar cómo soy yo, como es él, como somos los unos en relación con los otros… llegando a elaborar una extensa paleta de múltiples combinaciones de colores. Está comprobado: la memoria humana olvida fácilmente los datos puros, pero es capaz de recordar de qué “colores” estamos hechos y, de forma inmediata, recuperar los datos asociados a cada color y realizar una radiografía específica del comportamiento humano.

LA VIDA EN COLORES

En el fondo, la esencia de este método es muy sencillo: ver la vida en colores. Unos colores que nos hablan, nos transmiten y nos comunican cosas sobre nosotros mismos y sobre los demás. Así es, porque cada color desgrana diferentes maneras que tenemos las personas para captar y procesar información, para tomar decisiones y para relacionarnos. Cada color describe una manera de ser, de estar y de hacer. Cada color dibuja un perfil de personalidad muy específico.

Ahora bien, debemos tener muy claro que nadie es de un solo color. Todos somos el resultado de mezclar estos cuatro colores, aunque en un orden y niveles distintos. Y, precisamente, son estas infinitas combinaciones las que hacen que cada uno de nosotros seamos una mezcla única, exclusiva y diferente.

Veamos cuatro pinceladas de cada color.


¿QUÉ NOS APORTA ESTE MÉTODO?

“Los colores” no sólo nos revelan cómo somos nosotros; también nos descubren cómo son los demás, cómo les gusta ser tratados y nos ayuda a conocer cómo deben relacionarse los colores entre si. Por ejemplo, si sabemos como actúa, piensa y siente un persona en la que predomina el azul y cómo lo hace una persona regulada en primer orden por la energía verde, también sabremos cuál es la mejor manera que pueden encontrar para relacionarse entre si.

En resumen, ver y leer la vida en colores nos ayuda a ponernos en la piel de los demás más fácilmente y nos permite aumentar nuestra eficacia en los procesos de relación y comunicación.

Por ello, en ergo creímos que aplicar esta metodología en las empresas podía ser una buena herramienta para ayudar a mejorar la relación entre personas, equipos y departamentos y, con ello, contribuir a mejorar la efectividad y la productividad de cualquier organización.

Imaginemos, por un momento, que llega un día en que todas las personas de una organización comparten un lenguaje común, un modelo que les permite relacionarse mejor y construir una metodología de trabajo en equipo que valora las diferencias como algo positivo. Aplicando “Los colores” en el entorno empresarial, este día estará mucho más cerca.

* Si estáis interesados en este método o queréis que os informemos con más detalle, no dudéis en contactar con nosotros.

El caballo que susurraba a las personas

Un buen día, frente a frente con un caballo, me plantearon un sencillo ejercicio que se transformó en un gran reto. “Debes llevarlo de este punto a ese otro, sin cabalgarlo y sin ataduras. Haz que te siga, guíalo hacia donde tu quieras llegar”. A priori, no parecía una hazaña muy complicada… pero lo fue: simplemente, el caballo no me siguió.

¿Cómo podía ser? Sabía que eran animales huidizos por naturaleza, pero creía que mis 30 años de experiencia con caballos habrían contado para algo. Tenía amplios conocimientos sobre estos animales, buenas habilidades montándolos y conocía las técnicas necesarias para dirigirlos con destreza. Entonces… ¿qué fallaba?

La respuesta tenía 9 letras: LIDERAZGO.

Y me la susurró el propio caballo en silencio, con su mirada profunda y su paso firme. “Tú puedes”, “Adelante, atrévete”, “Confía en ti… y en mi”, “Reapréndete”, “Comunícate conmigo, “Mírame y guíame”… “¡Lidérame!”.

Aprendí que la clave estaba en comunicarme con él, en relacionarme con él. Porque si algo hace fascinante al caballo, es su capacidad de dar un feedback auténtico y sincero.

Poco a poco, entre nosotros se creó una “química” muy especial. Uf, la verdad es que es difícil de expresar en palabras… Es como la emoción, la satisfacción o la felicidad. Sentimientos increíbles, pero complicadísimos de describir. Siempre tienes la sensación de haberte quedado corto. ¡No hay nada como vivirlos en primera persona!

Por ello, desde ergo os invitamos a descubrir el completo programa de “Coaching con Caballos” que ofrecemos en colaboración con la empresa Caballos y Liderazgo Natural. Un programa basado en un método intenso, profundo y emocionante, capaz de desarrollar capacidades tan diversas como el autoconocimiento, las habilidades directivas, el trabajo en equipo o el liderazgo. Capaz de despertar vuestras habilidades y conectar vuestro talento con los valores innatos de los caballos: honestidad, confianza, cooperación, libertad y, por supuesto, liderazgo.

* Si estáis interesados en este programa o queréis que os informemos con más detalle, no dudéis en contactar con nosotros.

 

Un buen día, frente a frente con un caballo, me plantearon un sencillo ejercicio que se transformó en un gran reto. “Debes llevar al caballo de este punto a este otro, sin cabalgarlo y sin ataduras. Haz que te siga, guíalo hacia donde tu quieres llegar”. A priori, no parecía una hazaña muy complicada… pero lo fue: simplemente, el caballo no me siguió.

 

¿Cómo podía ser? Sabía que eran animales huidizos por naturaleza, pero creía que mis 30 años de experiencia con caballos habrían contado para algo. Tenía amplios conocimientos sobre estos animales, buenas habilidades montándolos y conocía las técnicas necesarias para dirigirlos con destreza. Entonces… ¿qué fallaba?

 

La respuesta tenía 9 letras: LIDERAZGO.
Y me la susurró el propio caballo en silencio, con su mirada profunda y su paso firme. “Tú puedes”, “Adelante, atrévete”, “Confía en ti… y en mi”, “Reapréndete”, “Comunícate conmigo, “Mírame y guíame”… “¡Lidérame!”.

 

Aprendí que la clave estaba en comunicarme con él, en relacionarme con él. Porque si algo hace fascinante al caballo es su capacidad de dar un feedback auténtico y sincero. Poco a poco, entre nosotros se creó una “química” muy especial.

 

Uf, la verdad es que es difícil de expresar en palabras… Es como la emoción, la satisfacción o la felicidad. Sentimientos increíbles, pero complicadísimos de describir. Siempre tienes la sensación de haberte quedado corto. ¡No hay nada como vivirlos en la propia piel!

Si queréis experimentarlos en primera persona, os invitamos a descubrir nuestro completo programa de Coaching con Caballos, basado en un método intenso, profundo y emocionante capaz de desarrollar capacidades tan diversas como el autoconocimiento, las habilidades directivas, el trabajo en equipo o el liderazgo. Un método de “liderazgo natural” que conectará vuestro talento con los valores innatos de los caballos: liderazgo, honestidad, confianza, cooperación y libertad.